viernes, 8 de marzo de 2013

¡Ni santas, ni putas, solo mujeres!




¡Buenos días mundo!

Día Internacional de la Mujer” llevo varios días leyendo a personas que no entienden el porqué de este día ya que se supone que las mujeres luchamos por la IGUALDAD y nuestra INTEGRIDAD física y moral.

Alegan sobre la discriminación positiva hacia nuestro sexo, que gozamos de más derechos que ellos en la actualidad, que también sufren violencia de género  y que la Ley no les ampara.
Pues bien…no me considero feminista, me considero mujer, voto a favor de los derechos de toda persona (independientemente del sexo) pero no podemos obviar una realidad  presente actualmente y esa es que aún nos encontramos en situación de desigualdad.

Quiero comentar varios aspectos, a nivel informativo y no con la intención de convencer a nadie, pero me duele ver cómo avanzamos mucho en varios aspectos y no lo hacemos en otros, me duele ver muchas veces la frialdad con la que se habla del maltrato o la indiferencia hacia las diferencias en el campo laboral.

Por lo que me apoyaré  de varios textos que se han publicado a lo largo de estos días para que no se me olvide lo que quiero exponer.

En primer lugar, haciendo referencia a una fecha como hoy. Volvamos al pasado: fue en 1911 cuando se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer Trabajadora con una reivindicación a favor del derecho al voto, el derecho al trabajo y la no discriminación laboral.

La elección del 8 de marzo tuvo su origen en los hechos sucedidos en la misma fecha del año 1908.  Donde 146 mujeres, trabajadoras de la fábrica textil Cotton, de Nueva York, murieron calcinadas en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron como respuesta ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían.

Con aquel primer Día Internacional de la Mujer Trabajadora se inicia una tradición que cumple 102 años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. Mi admiración es profunda hacia todas aquellas mujeres que ha luchado por estas causas.

Las Naciones Unidas comenzó a celebrar el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo en 1975, Año Internacional de la Mujer. Dos años más tarde, en diciembre de 1977, la Asamblea General adoptó una resolución proclamando un Día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional, que los Estados Miembros pueden celebrar cualquier día del año siguiendo su tradición histórica y nacional.

El Día Internacional de la Mujer surgió de las actividades de los movimientos obreros a finales del siglo XX en América del Norte y Europa. Desde entonces, el Día Internacional de la Mujer ha adquirido una dimensión global para las mujeres de los países desarrollados y en desarrollo por igual. El creciente movimiento internacional de las mujeres, fortalecido por cuatro conferencias mundiales de las Naciones Unidas sobre la mujer, ha ayudado a que su conmemoración ofrezca la oportunidad de incrementar el apoyo a los derechos y la participación de las mujeres en las esferas política y económica.

El Día Internacional de la Mujer ha pasado a ser un momento de reflexión sobre los progresos alcanzados, una llamada al cambio, y una celebración de los actos de valor y determinación tomados por mujeres corrientes que han tenido un papel extraordinario en la historia de sus países y sus comunidades.

Nuestras sociedades occidentales han conseguido grandes avances y el lugar de la mujer en la sociedad ha mejorado notablemente, pero no así en el conjunto del planeta, donde las mujeres representan el 70 % de la población mundial en situación de pobreza; donde una mujer muere cada minuto en algún lugar del mundo a consecuencia de las complicaciones de su embarazo o de su parto; donde existen profundas desigualdades en el reparto de las tareas del hogar y del cuidado de los hijos; y donde las mujeres, si pueden acceder al trabajo, lo hacen en las categorías inferiores de las escalas laborales y con peor retribución que los hombres.
La injusticia y la discriminación contra la mujer persiste, y su peor cara se manifiesta en la violencia. Hasta el 70% de las mujeres en el mundo sufren la violencia en sus vidas. Con datos anuales bastantes elevados de las muertes de mujeres en manos de su pareja o expareja.

Con base en cifras del organismo multilateral, hasta el 50% de las agresiones sexuales se cometen contra niñas menores de 16 años, globalmente, 603 millones de mujeres viven en países donde la violencia doméstica no se considera un delito.

Hay más: Hasta el 70% de las mujeres de todo el mundo aseguran haber sufrido una experiencia física o sexual violenta en algún momento de su vida, más de 60 millones de niñas son novias y se casan antes de los 18 años, entre un gran rosario.

En el espacio web del Día Internacional de la Mujer de la ONU, se observó que ante estas inaceptables estadísticas, la comunidad internacional está firmemente comprometida para cambiar el sufrimiento de las mujeres.

La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) exige a los países firmantes que adopten todas las medidas necesarias para acabar con la violencia.

A continuación el mensaje del secretario general de la ONU:

Al celebrar el Día Internacional de la Mujer, debemos mirar hacia atrás, hacia el año que acaba de terminar, en que se cometieron atroces crímenes de violencia contra las mujeres y las niñas, y preguntarnos cómo hacer para asegurar un futuro mejor.

Una joven fue víctima de una violación en grupo. Otra se suicidó para evitar sufrir una vergüenza que deberían haber sufrido los autores de la violación. Jóvenes adolescentes fueron muertas de disparos de armas de fuego efectuados a corta distancia por tener la osadía de pretender recibir educación.

Estas atrocidades, que con justicia desencadenaron indignación a nivel mundial, son parte de un problema mucho mayor que se encuentra generalizado prácticamente en todas las sociedades y que se da en cada ámbito de la vida.

Miren a nuestro alrededor, a las mujeres que tienen cerca. Piensen en las mujeres de sus familias y comunidades que aprecian, y entiendas que existe una probabilidad estadística de que muchas de ellas hayan sido víctimas de violencia en su vida. Muchas más han consolado a una hermana o amiga y han compartido su dolor y enfado tras haber sufrido una agresión.

Este año, en el Día Internacional de la Mujer, traducimos nuestra indignación en medidas concretas. Declaramos que juzgaremos los crímenes que se cometan contra las mujeres —y que nunca permitiremos que sean castigadas por los abusos que han sufrido. Renovamos nuestro compromiso de luchar contra esta amenaza mundial a la salud donde quiera que aceche, en hogares y empresas, en zonas de guerra y plácidos países, y en las mentes de las personas que permiten que la violencia continúe.

También hacemos una promesa especial a las mujeres que se encuentran en situaciones de conflicto, en que la violencia sexual se convierte con demasiada frecuencia en un instrumento de guerra orientado a humillar al enemigo destruyendo su dignidad.

A esas mujeres decimos: las Naciones Unidas están con ustedes. Como Secretario General, insisto en que el bienestar de todas las víctimas de la violencia sexual que se produce durante un conflicto debe ser uno de los principales objetivos de nuestras actividades, y doy la instrucción a mis asesores de más alto rango de que den a las medidas que se adopten para luchar contra la violencia sexual un lugar prioritario entre todas nuestras actividades de fomento, mantenimiento y consolidación de la paz.

 ¿Impresionante, no? Miremos un poco más allá de nuestras fronteras. No nos centremos en que en tal país hay una Ley que nos protege más a las mujeres, ni de que gozamos de privilegios por victimismo…no es victimismo. Son datos, es una realidad. Es un absoluto horror que esto siga sucediendo. Es un absoluto error que no luchemos juntos, hombre y mujeres, para que esto no continúe.

No se trata de que se nos trate con favoritismos, ni en este artículo quiero dar a entender que los hombres son malísimos. Ese no es mi objetivo ni mi interés. Por suerte contamos con hombres maravillosos que nos apoyan y nos ayudan en la lucha.

He querido escribir esto tal día como con el objetivo de hacer una reflexión, no queremos ser más, queremos ser iguales, no queremos violencia para el ser humano, queremos protección para las niñas objeto de abusos sexuales y apoyo para madres que no tienen acceso a controles durante el parto…

El día que no haya “Día Internacional de la mujer” significará que tod@s nos tratamos como personas. Que es lo que somos, tod@s aportamos algo a este mundo. 








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