martes, 25 de diciembre de 2012

¡Váyase Papá Noel, váyase!

El otro día bajando las escaleras de mi casa, vi venir a mi vecina, la típica cotilla que te revisa de arriba a abajo para ver si llevas una mancha en la ropa, la camisa sin planchar o para valorar si has engordado o no. Miedo me da verla venir. Así que como siempre hice como que no la vi y me enchufé mis cascos mientra escuchaba a Queen.

Tras todos mis esfuerzos vanos para pasar desapercibida me saludó, levantó su mano y me dijo: ¡Hola bonita, que guapa estás! ¿Todo bien? FELIZ NAVIDAD.

Alucinando estaba más aun cuando es de las típicas personas que depende de como se levanten no te dan ni los buenos días, así que contesté como siempre sin detenerme mucho, como todo el año: ¡Adiós, buenas fiestas!

Este es la parte de la navidad que ODIO, sí, esa es la palabra correcta. Gente a la que ves casi a diario, que no te saludan ni cuando coincides en el ascensor con ellos, van y en navidad te desean felices fiestas y mejor año, ¿esto es magia? No lo creo, pero la gente saca su lado bueno solo en Navidad, todo es de color rosa, todo es paz y amor.

El vecino del quinto que no acepta a su hijo gay, le abre sus puertas en Navidad para la cena familiar, solo para que su hermana, la del pueblo, con la que nunca habla, ni siquiera para su cumpleaños, vea que se lleva estupendamente con toda su familia. Que él es un hombre moderno eh, no os guiéis por las aparencias.

La del tercero va a visitar a su padre a la residencia e incluso lo trae para la cena, lo sienta presidiendo la mesa, que no es que me parezca mal, es más, me encanta que los mayores estén presentes en todo lo referente a reuniones familiares, pero estos señores/as tienen la necesidad de cariño y afecto durante todo el año.

La del séptimo, clasista total y maruja, va a regalar la ropa usada a Cáritas y lleva comida a comedores sociales. Esa que va en el bus siempre porque el coche de su marido siempre está estropeado, pero no porque no tenga dinero, que quede claro, sino porque no encuentran la avería.

La del noveno, una mujer moderna donde las haya, trabaja en Mango, tiene un niño de 2 años y un marido obrero...al casarse, cuando se daban hipotecas de 1000 euros con nóminas de 600, se compró un chalet (ahora en venta), un BMW (ahora en venta) para que él fuese a trabajar lo más cómodo posible y para ella un todoterreno (ahora en venta) que sino el carrito no cabe, manteniendo como no su piso, ...lleva toda la semana subiendo con regalos para su niño, he dicho que tienes 2 años, repito 2 años, ¿me podéis explicar porqué y para qué quiere un niño de su edad tanto regalo?

La del segundo, soltera y sin compromiso, alardea de todos los vestidos que se ha comprado, como si se cambiases cada media hora, es lo más normal, le toca irse al pueblo y allí volver en chandal que es como va el resto del año no está bien visto.

Y del resto no hablo...¿pa qué? Al final os pensaréis que soy la bruja del octavo, con verruga incluida, amargada y haciendo pociones todo el día. Y no. Simplemente es que estos detalles me dan coraje y cada día más. Yo a los míos los quiero todo el año y me mato todo el año con ellos también. Somos así de originales, pero como mi familia ninguna.

Por ciero, ¿sabéis si Papá Noel ha cambiado de dirección? Lleva años sin contestar a mis cartas y eso que solo pido SALUD ¬¬


Este capítulo se lo dedico a Charlie Navarro. No he podido actualizar antes. Pero quería hacerlo el día de tu cumpleaños. GRACIAS, por todo. Un beso enormeee!!!! ;)




 



1 comentario:

  1. Gracias por la dedicatoria guapisima. Hay milagros navideños que hacen que una persona que es borde, de repente volverse la mas agradable del mundo, es la magia de la Navidad.
    Feliz Navidad ;)

    ResponderEliminar