La racha de viento que atraviesa mi ventana me estremece…me consuela. Te siento cerca y lejos a la vez. Pido dormirme pronto…está amaneciendo. Mientras sonrío imaginándote en las típicas escenas de película donde salen los ángeles encima del Golden Gate vigilando la ciudad mientras sus ciudadanos duermen.
La verdad molaría formar parte de esa otra dimensión. Si has tenido esa suerte puede que estés aquí escuchando mis reflexiones o en cualquier parte del mundo.
En esta vida, en mi vida, todo sigue igual, de casa al curro y del curro a casa. Monotonía agotadora, pero que me ayuda a evadirme.
Te imagino en estas noches interminables en las Cataratas del Niágara, en un increíble Nueva York, en el Gran Cañón del colorado, o quizá en París, en el Coliseo Romano, en la ciudad de Gaudí, en la Gran vía madrileña…o quizás en tu humilde Santa Lucía. El pueblo de tus amores, sentada en una nube...
No fuiste mujer de lujos caros, ni siquiera de lujos. Fuiste madre, amiga, abuela…siempre tan guapa y luchadora. Rasgos marcados con mucha personalidad. Golpeada por la vida pero siempre plantándole cara. Inculcando valores que crean personas. Estricta y cariñosa. Seria y risueña. Recuerdo tu saber estar aunque te doliese el corazón, manteniendo el tipo aun estando rota por dentro. Y eso fue precisamente lo que me enseñaste a entender, lo que intento mantener, tu fortaleza.
Muchos de los mejores momentos los pasé a tu lado. Los paso todavía porque para mí jamás te fuiste.
Va por ti, va por vosotros.
Con cariño abuela, con cariño mi ángel.


Precioso!!
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