Parece inexplicable. Lo cierto es que a veces el miedo nos lleva a cometer estupideces y esas estupideces derivan en problemas de distinta índole. ¿Problemas? Sí, problemas porque en vez de gritar a los cuatro vientos que queremos a un persona damos a entender que la queremos. Y dar a entender NO es decir.
La verdad es que casi que prefiero callarme, no por cobardía porque a veces el silencio también habla, dicta y sentencia. Y aunque no sea el mejor camino creedme que es mejor permanecer callado y parecer tonto que abrir la boca y despejar la duda.
Siempre he criticado a los que cometen locuras en nombre del amor (a ver criticar...lo ves desde la distancia y piensas: ¡Dios mio líbrame de comportarme así algún día!) porque cuando piensas que tú corazón está con las puertas, el cerrojo y la alarma echada todo parece más fácil. Pero aún así sigo pensado que el amor no necesita demostraciones del estilo Romeo y Julieta...pero sí necesita pequeños empujones que conduzcan a luchar por la persona que quieres.
Deja las puertas abiertas...si algo tiene que venir vendrá. Sino deja las puertas abiertas a la amistad y espera que llegue el momento de reflexión...
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